He tenido un inmenso gusto en presentar la personalidad y la excelente calidad de la pintura del artista español JORGE MURILLO TORRICO.
A través de sus colores consigue expresar la diversidad de sus ideas, sus sensaciones y sus emociones probadas delante de las variadas manifestaciones de la Naturaleza.
He notado que el Artista también tiene óptimas predisposiciones por la gráfica y la fotografía obteniendo excelentes resultados gracias a su espíritu de observación, a sus capacidades de síntesis y a su pericia técnica; cualidades, que a mi juicio, son muy importantes en estos sectores de las Bellas Artes.
Una singular y exquisita personalidad, siempre más propensa a describir en los objetos comunes, los más sencillos de la vida familiar de cada día, no solamente el dato real, material y visual, más también sobre todo su íntima esencia, aquel calor de la participación viva y presente que hay en nuestra existencia. El hombre contemporáneo ha olvidado la poesía de las pequeñas cosas (las “nugae”, como las llamaba el poeta CATULLO) buscando siempre la sed del poder económico y político.
JORGE MURILLO TORRICO demuestra una extrema sensibilidad, una notable participación de la vida que se explica en la ciudad, en las calles y en las plazas con la maravillosa variedad de dulces sonidos y llamadas, que siempre despiertan en el artista una fuerte atracción.
Particularmente sensible al encanto del tiempo, a discurrir lento, continuo. JORGE MURILLO TORRICO ama con predilección buscar aquellos lugares y objetos que presentan, en efecto, el paso del tiempo.
Una ansia, justificable y justificada, parece recorrer, perturbar y vislumbrar las delicadas tonalidades de sus obras.
La nota nostálgica y melancólica del tiempo de su niñez y de su juventud evocan una linda y dulcísima nota poética, el sentido, el significado más íntimo y secreto de toda su operación artística y cultural.
JORGE MURILLO TORRICO advierte como personal exigencia espiritual, coger el lado poético de las varias manifestaciones de la Naturaleza (como el crujido de las hojas, la vista del mar y del horizonte o el murmullo de las aguas); más a través de los vuelos de su embriagada y férvida fantasía, ha buscado nuevos planetas para evadirse de los límites de esta realidad espiritualmente fría, árida, de una sociedad que ha olvidado los más importantes valores de la vida como la bondad, la amistad, el respeto de la personalidad ajena y la solidaridad entre todos los pueblos del mundo. Podemos así justificar la íntima exigencia que el artista transmite para comunicar a través de los colores sus sentimientos, sus ansias, su alegría y sus esperanzas por un mejor futuro de la Humanidad entera.
La simplicidad de su espíritu, sus válidos ideales, sus sueños, reviven con interesante fuerza exrpresiva en un “CRESCENDO” vibrantes emociones, que nos atraen hacia un mundo rico de encanto y de misterio.
Su riqueza espiritual, sus serenos horizontes, su amor por todas las maravillosas criaturas de la Naturaleza, su extrema sensibilidad, son cualidades válidas para expresarse, sobre todo de carácter humano y no solamente artístico.
JORGE MURILLO TORRICO ha logrado un excepcional equilibrio interior, como hombre y como artista del tercer milenio y podemos notarlo a través de la armonía de las tonalidades de los colores, la serenidad que vislumbra entre las atmósferas pintadas, las justas proporciones y la validez de las profundidades y de los planos de perspectiva para determinar las distancias entre los varios objetos de la tela.
Solamente las vicisitudes de la vida, las preocupaciones por una realidad externa que se deteriora siempre más, creando fuertes desequilibrios en el ecosistema, consiguen turbarle.
La búsqueda de la verdad, de la poesía y de la libertad expresiva en sus obras viene sugerida por los colores, las veladuras y las gamas cromáticas que evocan una realidad pasada que puede ser referida en el presente por aquel halo de agradables recuerdos que suscita en nuestra alma.
JORGE MURILLO TORRICO emplea calidades pictóricas y también buen gusto en el escogimiento de los panoramas, de los paisajes y de las pequeñas partes de los objetos para dotar al conjunto de poesía lírica.
A mi juicio el artista tiene una excelente preparación técnica de base. En efecto, podemos notar y admirar que la amalgama de los colores es estupenda, como también lindas resultan las variadas transparencias aterciopeladas.
Debemos añadir que su paleta es muy amplia y variada.
Querría citar todas las bellísimas obras del artista, más es prácticamente imposible. Solamente citaré algunas como son: “Huellas del artista”, “Recuerdo de mi abuelo”, “El paso del tiempo”, “Alegoría al trabajo”, “Encinar del Valle de los Pedroches”, “Tiempo III”, “Campo de girasoles”, “Mirada hacia la naturaleza invisible”, “Tiempo I”, “Amapola”, “Soledad”, “La recogida de las flores”, “Bodegón”, “Ventana”, “Puerta”, “Rueda”, “Arado”, “Amor maternal”, “Paz y tranquilidad II”, “Tiempo II”, “Arboles”, “Homenaje a Munch”, “Estallido de color”, “Reflexión ante el mar”, “Canto a la Naturaleza”, “Naturaleza muerta con llave”, “Naturaleza muerta con plancha”, “Música y literatura”, “Alacena”, “Silla”, “Sirena cósmica”, “Amor espacial”, que indudablemente representan una síntesis de su interesante búsqueda continua, incansable de la verdad y de nuevos estilos que en el campo de las Bellas Artes ha producido resultados verdaderamente sorprendentes.
La espontaneidad, la frescura de las imágenes, la sobriedad de las atmósferas pintadas, la luz de alguna de sus obras son cualidades humanas y artísticas muy personales, propias de JORGE MURILLO TORRICO, que con su pintura, su estilo y su lenguaje pictórico, jamás ha seguido las modas y las corrientes del pasado o del presente y jamás ha usado oropeles académicos, que a mi juicio habrían oprimido las limpias y delicadas atmósferas de sus obras.
El Artista ama la pintura más que a su misma vida y a través de los colores ha tenido buen éxito, gracias a su gran pasión y a sus notables sacrificios, mereciendo en el pasado los lisonjeros consentimientos del público y de la crítica. Estoy seguro que en adelante las opiniones sobre él serán todavía más favorables porque JORGE MURILLO TORRICO es sincero, participativo, espontáneo como hombre y como artista y es rico, de una extraordinaria fuerza expresiva.
ANTONIO MALMO
(Crítico, Experto de Arte Moderno, Pintor)
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