JORGE MURILLO BUSCA LA VERDAD
JOSE Salguero Carrera
Resulta todo de una verdad amable y sencilla, sin búsquedas absurdas de las que nos suelen propinar lo moderno. Es un lenguaje esencialmente clasicista y sobre todo de una simpática modestia plástica en las obras que constituyen su época anterior. Los azules y verdes saturan todas estas obras, pero lo hacen con cierta fuerza colorista, que unifica a todos estos cuadros y les confieren cierta monotonía. Gran contraste el que se nos presenta entre estos lienzos y los realizados últimamente; el concepto de realidad es el mismo, pero el lenguaje plástico es totalmente distinto. En estos, menos numerosos, cambia la técnica, el sentido de la misma, lo cromático y la textura, las calidades han sido muy superadas, y las estructuras que sirven de base son completamente distintas así como la técnica. Resulta realmente digno de notar esta sensible separación entre un conjunto y otro de sus obras.
Pero Jorge Murillo busca ante todo la verdad de las cosas y, fiel a sus dictados, se refuerza en llevarla al lienzo. No obstante, ese concepto de verdad de las cosas fue comprendido de una forma muy distinta a la que nos manifiesta en sus últimas creaciones. Sus obras más antiguas resultan de una verdad más primitiva, más sencilla y espontánea, sin embargo sus últimas obras son más estudiadas, más intelectivas y razonadas, más técnicas y actuales, y por supuesto de mayor calidad.
Verdad evidente
En las obras de Jorge Murillo, y como ya hemos dicho, se da una verdad, es decir, una concordancia entre lo que se afirma y se manifiesta en el cuadro y lo real que se ha observado y sentido. La síntesis de la verdad es que sea objetiva, que busque la realidad de las cosas, y no aquello que no es la substancia. La verdad tiene que ser también “evidente”, esto se da aquí de forma plena y sincera. Es cierto que con respecto a ella puede darse un fanatismo que se manifiesta en hiperrealismo, pero en las obras de esta artista no se da en absoluto, se trata de llevar al lienzo esa verdad con toda sencillez, con toda esa veracidad de un espíritu noble. Este joven artista es un profundo amante de la tranquilidad y el sosiego, de la paz interior, estas cualidades se reflejan también en sus obras, busca más lo horizontal que lo vertical.
El concepto de verdad es aquí casi idéntico al de realidad, y esta es, a su vez, idéntica a lo permanente, pues así son esos árboles de sus paisajes, esas puestas de sol, esas fachadas carcomidas … En definitiva, Jorge Murillo es un joven valor artístico que promete mucho para un futuro. Puede visitarse en Cajasur Angel de Saavedra hasta el 23 del presente mes.
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